¿Lo quieres? Lo tienes

“No dejes que las cosas que quieres, te hagan olvidar las cosas que ya tienes”.

 

¿Conoces la sensación de vivir tan orientado a los resultados, que pasas más tiempo persiguiendo objetivos que disfrutado de los que vas consiguiendo?

¿Y no te pasa eso de estar tan concentrado en aquello que crees que te hará más feliz, que te desconcentras de los momentos felices que nos abrazan diariamente en forma de una cena con amigos, un beso suave, un “te quiero, mami”, esa llamada de alguien con quien hace tiempo que no hablabas, miradas de soslayo que te roban de vez en cuando un suspiro y parte de la respiración?

¿Y qué me dices de estar más pendiente de lo que tienen los demás, que de poner en valor todo lo que tú ya tienes?

 

Desarrollar la habilidad de VALORARTE (pero valorarte de verdad, desde el convencimiento y el corazón), y apreciar aquello que YA TIENES, conlleva un beneficio incalculable.

 

No sólo desviamos la atención de la felicidad presente, por mirar hacia aquello que creemos que nos hará más felices mañana...a veces, simplemente creemos que no nos lo merecemos, que eso de la felicidad es para otros.

Te parecerá  un disparate, pero en más ocasiones de las que imaginas, no te dejas disfrutar de la vida porque tienes MIEDO.

Miedo a un nuevo reto profesional.

Miedo al ridículo.

Miedo al qué dirán.  

Miedo a no ser suficiente.

Miedo a triunfar y mantener ese nivel de exigencia que conlleva el éxito (porque mantener el éxito es casi más duro que llegar hasta él).

Miedo al fracaso.  

Miedo a amar sin medida.

Pero si vives sin gestionar esos miedos, entonces te pierdes la VIDA ( o vives la vida de otros, que es aún peor).

 

También dejamos de saborear lo que tenemos, porque la pendiente nos hace que olvidar que no paramos de subir. Pero debemos de tener muy presente, que mientras peleamos y sudamos la camiseta para superar obstáculos y alcanzar la cima de montañas de problemas, vamos avanzando también.

 

Creo que ya toca disfrutar del camino, es el mejor momento para hacer recuento de todas las cicatrices que la vida nos va dejando impresas en la piel, y celebrar que aún nos queda espacio para caricias infinitas, millones de besos por recibir (y millones de besos por dar).

Leía no hace mucho una frase que decía: “Estamos en la edad de quedarnos con la culpa, y no con las ganas”, pues bien, no te quedes con ninguna de las dos. Sin ganas, no ganas. Y la culpa es un sentimiento que frena, que desgasta, que deja dolor, fracaso y remordimiento. La culpa se acepta, se transforma en aprendizaje, y se abandona después en algún lugar lejano, por si se le ocurre regresar a ti.

 

La frase con la que abría este post, se la escuché a una de las personas que lidera el proyecto en el que actualmente estoy trabajando. Esta vez, la he orientado a poner en valor lo que tenemos vs lo que queremos. Pero servirá también para el próximo Post de la sección #SeVende, en el que espero encontrarme contigo de nuevo.

 

¿Lo quieres? lo tienes.

 

Inés Torremocha - ¿Lo quieres? Lo tienes

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