Sin CRISIS, no hay PARAISO

La inercia de la vida nos lleva a circular con el piloto automático “modo ON”, inhibiendo la comunicación con uno mismo. Esta rutina no nos permite escucharnos, no ayuda responder a "para qué" hacemos las cosas que hacemos, y no responde al eco del vacío que a veces nos hace sentir incompletos.

 

PARA, y escucha aquello que tienes que decirte.

 

La CRISIS, entendida como algo que siempre has hecho pero que ahora no funciona, o no te satisface, es el principio de un cambio. Es el resultado de identificar un hueco en tu interior pese a una vida aparentemente estable.

Trabajas, atiendes a tus responsabilidades familiares, te relacionas cordialmente a cualquier nivel social, tienes una vida ordenada, y sin embargo...sigues perdido en la grieta del estómago por donde se te van las ganas, la ilusión, la pasión dormida entre todo eso que haces un día tras otro...y esto, querid@...es definitivamente POSITIVO.

 

Durante un proceso de CAMBIO vital, hacemos frente a preguntas que están relacionadas con “¿en qué momento he llegado a esta situación?”, o “¿es aquí realmente donde quiero estar?”. Este tipo de cuestiones, generan en nosotros una incertidumbre pesada, intimidante, nos desafía, nos agota, y nos cuesta trabajo enfrentarnos a las respuestas. Sin embargo, son preguntas que despertarán las respuestas que guiarán tus pasos hacia otra manera de hacer las cosas.

 

La vida es cambio, y el cambio es evolución.

 

Temer al cambio es temer a tu crecimiento, a tu aprendizaje, en definitiva, es ir contra tu propia VIDA.

 

La crisis saludable es una OPORTUNIDAD para elegir el rumbo que quieres darle a tu vida. Tampoco abogo por una catarsis total que rompa con todo aquello que has construido hasta la fecha (aunque si es eso lo que necesitas, adelante). Pero SÍ te animo a hacer pequeños gestos que vayan provocando el cambio que te llevarán a sentirte completo.

 

Todo este proceso, es incómodo, claro, pero es ilusionante y reparador.

 

Entrenarás eso de lo que tanto te hablo..."defraudar las expectativas de los demás". Porque a lo mejor provienes de una familia de letrados, pero haber estudiado derecho y ejercer de abogado, resulta que no te hace feliz. Quizás empezaste a desarrollarte profesionalmente en el mundo de las finanzas, pero te aburre soberanamente tu trabajo en banca. Dejaste de practicar aquel deporte que te apasiona en la montaña, porque tu pareja es más de playa, o abandonaste el surf porque los veranos se pasan sí o sí en casa de la familia en el centro de la meseta...y mil y un ejemplos más con los que no quiero aburrirte, pero que no dejan de ser pequeñas concesiones que hemos ido haciendo por no escucharnos más a menudo, hasta convertir la vida en una aburrida historia.

 

Deja de responder a preguntas del estilo a “¿Por qué no lo he hecho antes?”, ya que con eso obtendrás respuestas ancladas en el pasado, y comienza con preguntas que empiezan por “¿Para qué lo voy a hacer?”, esas serán las preguntas que te ayudarán a avanzar.

 

Recupera acciones que te devuelvan la ilusión, y una vez inicies la aventura del cambio, NO TE REPROCHES un pasado en el que te abandonaste a las rutinas del día a día. Comienza con todo lo bueno que has construido durante años, y simplemente, mejóralo al encontrar esa versión de ti mismo que sabes que te hará más FELIZ, y por lo tanto, quienes te quieran, sentirán también como propia esa felicidad, y todo ese brillo se multiplicará.

 

Normaliza tus crisis, todos las tenemos.

 

Bendita crisis que nos reta a encontrar lo que nos zarandea por dentro.

Que nos mueve a desarrollar habilidades para afrontar nuevas etapas.

Bendita crisis que nos indica que hay algo que debemos de resolver.

Que nos desordena, nos activa  y nos llama a la acción.

 

Porque sin CRISIS, no hay PARAISO.

 

Inés Torremocha - Sin CRISIS, no hay PARAISO

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