Prepárate para GANAR

“Perdóneme que le haya escrito una carta larga porque

para una corta no he tenido el tiempo.”

Johann Wolfgang von Goethe

 

La diferencia entre captar mínimamente la atención de tu cliente, o que dicho cliente desconecte de tu discurso durante los diez primeros segundos, es directamente proporcional al tiempo que hayas invertido en prepararte dicho discurso.

 

En cualquier tipo de deporte que realices, cuanto más entrenas, mejores resultados obtienes. Si estás aprendiendo o perfeccionando un idioma, cuanto más practiques, más fluirás con él. En general, cuanto más tiempo dedicamos a mejorar cualquier actividad, tendemos a ir dominando dicha acción.

 

Entonces, ¿por qué no preparar siempre a conciencia nuestra disertación?

 

Me animo a enumerar algunas de las posibles respuestas a esta cuestión:

 

  - ¡Buff! no tengo tiempo. (Si hay voluntad, encontrarás el tiempo).

  - Ya me lo sé de memoria, no necesito preparármelo más. (La autocomplacencia es el primer  paso hacia cualquier derrota).

  - Me da igual si me escucha o no, yo sólo quiero que me haga el pedido. (Esta actitud respondería a porqué nunca llegará ese pedido)

  - Ya lo hago, pero siento que siguen sin prestarme atención. (Cambia el enfoque de tu discurso).

 

 

Los comerciales, en general, somos poco "fans" de un ejercicio de simulación de visitas con clientes que llamamos “Rolplay” (son dinámicas que tienen como objetivo el aprendizaje de nuevos contenidos o materiales de trabajo), y esta animadversión a dichos ejercicios nos atrapa por tres motivos principalmente:

 

   1. La situación de rolplay, suele estar lejos de la que nos encontraremos una vez estemos delante de un cliente real.

    2. No dominamos la materia y esto nos genera inseguridad.

    3. Nos sentimos juzgados (este punto lo abordaré en otro Post)

 

Pero, ¿a que cuando llevas unos días, o semanas, trabajando tu discurso con clientes reales y en situaciones reales, no tendrías problemas en interpretarlos en una dinámica de rolplay a posteriori? Pregúntate: ¿Qué ha cambiado?

Son los mismos materiales, los mismos mensajes que te generaban inseguridad, pero has introducido dos herramientas infalibles: la PREPARACIÓN y la PRÁCTICA.

 

Estar preparado multiplica tus posibilidades de éxito, te dediques a lo que te dediques en esta vida, y en ventas, por supuesto, también.

 

Leía hace poco que es duro estar preparado y no tener oportunidades, pero sin duda, lo que verdaderamente debería de preocuparnos, es ese momento en el que nos surge una oportunidad de diferenciación, durante una conversación con un cliente, y no estamos preparados. La oportunidad, sin la preparación necesaria, pasará por delante de tus narices y no serás tú quien la aproveche.

Y la preparación requiere del entrenamiento y la práctica que tendrán como resultado el dominio de la situación.

 

Prepararse, y hacerlo a lo grande, es una muestra de respeto hacia tus clientes, hacia tu profesión, hacia la empresa para la que trabajas, y por encima de todo, es una muestra de respeto hacia tu persona.

 

Se nos llena la boca cuando hablamos de “excelencia”, pero la excelencia no es el fin, sino el medio. La excelencia no es el atajo, no es lo fácil, no es lo más cómodo...pero es el camino hacia tu éxito.

 

No te conformes con hacer las cosas bien, empléate a fondo en hacerlas extraordinarias.

 

#FelizVenta ;-)

 

 

 

Inés Torremocha - Prepárate para GANAR

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