La IA no cierra ventas, la conexión emocional sí

Hace poco, un director comercial me hizo una pregunta que no me esperaba: «Inés, ¿tú crees que dentro de dos años la IA nos va a cerrar las ventas?»

Le contesté que no. Y no porque desconfíe de la tecnología, sino porque llevo veinticinco años viendo por qué compra de verdad la gente.

Compramos desde el deseo (emoción) y justificamos la compra desde la necesidad (razón)

Esto no lo he inventado yo, lo lleva confirmando la psicología del consumidor desde hace décadas, y es la base de todo lo que enseño en mis programas. El sentimiento que hace que un cliente te elija a ti y no a tu competidor es la suma de una emoción y una razón que la justifique.

Sentimiento = Emoción + Razón

Una IA puede darte datos, argumentos, comparativas, incluso puede ayudarte a preparar mejor una reunión. Lo que no puede hacer es sentarse enfrente de tu cliente y leer el cambio en su tono de voz cuando algo le preocupa de verdad. Eso solo lo hace una persona.

Lo que ninguna IA te va a hacer ver

Cuando un cliente te dice «tengo que pensarlo», puede significar quince cosas distintas. Puede ser el precio, puede ser miedo a equivocarse, puede ser que no confía todavía en ti, puede ser que necesita la aprobación de otra persona. Descifrar cuál de esas quince cosas es, en ese momento concreto, con ese cliente concreto, es puro trabajo de inteligencia emocional.

Ningún algoritmo va a captar el silencio incómodo después de decir el precio, ni la sonrisa que se tensa un segundo de más. Y ese matiz, precisamente ese, es el que decide si la venta sigue adelante o se enfría.

Dónde sí ayuda (y dónde no)

No soy de las que le tiene miedo a la tecnología, todo lo contrario: la uso, y creo que tu equipo también debería perderle el respeto y empezar a usarla para lo que de verdad sirve, que es quitarse de encima el trabajo mecánico. Preparación de visitas, seguimiento, organización de la información del cliente. Ahí gana tiempo, y ese tiempo se lo puede dedicar a lo que de verdad mueve la aguja: la conversación.

Pero cuidado con la tentación de delegar en una máquina lo que es, en el fondo, el corazón de tu profesión: la conexión humana. Ahí no hay atajo que valga.

¿Hablamos?

Si quieres que tu equipo entienda dónde la tecnología suma y dónde nunca debe sustituir al vínculo con el cliente, cuéntame y vemos cómo llevarlo a tu empresa.

Feliz día y feliz venta,

Inés Torremocha

LinkedIn
WhatsApp
Facebook
Email