O te mueves, o caducas​

Somos perecederos, así que disfrútaTE y deja que te disfruten. Ni volverán las oscuras golondrinas de mi admirado Béquer, ni ese tren que dejaste ir con el amor de tu vida.Tampoco regresará ese abrazo del que te desprendiste antes de los 20 segundos recomendados, para que surta el efecto deseado tanto en la persona que lo da, como en quien lo recibe.Nuestros hijos no volverán a tener ni dos, ni cinco, ni quince años...y nuestros padres tampoco estarán ahí eternamente recordándonos que nos abriguemos, que comamos mejor, y que pasemos más tiempo con nuestros pequeños ( tal vez porque ellos, con el paso del tiempo, echan de menos las horas que se perdieron a nuestro lado, por caer en las redes de la dinámica envolvente y trepidante que entre todos consentimos que sobreviva, y en la que caemos también...generación tras generación) ¿Cómo encontrar el equilibrio entre las rutinas que alimentamos a base de horarios, normas y agendas a punto de explotar, y practicar una vida consciente que nos permita coleccionar horas de calidad con las personas que realmente importan? No creo que nadie se atreva a dar unas directrices determinadas para conseguirlo...porque cada uno entendemos una cosa diferente por disfrutar de cada momento. Me equivocaré si te digo cómo has de disfrutar de tus hijos, tus amigos o tu pareja. Me equivocaré si te digo como has de dejarte cuidar por quien te ama. O si intento convencerte de que si haces esto o lo otro, entonces vas a sentirte más pleno… No seré yo, apasionada, imperfecta, y feliz, quien te explique que mi estilo de vida es el que funciona. Porque me funciona a mi, pero en absoluto tiene porqué ser el que te llene de vida a ti. Pero sí que me atrevo a animarte a que te MUEVAS. Porque “ayer” ya está obsoleto, y mañana queda demasiado lejos.Porque no es justo reparar en que sólo tenemos una vida, cuando estemos demasiado cansados, demasiado enfermos, demasiado mayores, o demasiado aburridos de una vida sin sorpresas.Porque sí sé, que depende de nosotros la banda sonora de nuestra existencia.“Porque el movimiento se demuestra andando”.Porque el verbo HACER, conjuga con ACCIÓN.Porque empezar, ya es avanzar.Porque HOY, eres esa persona llena de vida, de inquietudes, de planes que procrastinas solo porque no has dado el primer paso ( es normal, se llama MIEDO, no pasa nada, todos tenemos miedo. Pero se gestiona, y se aprende a vivir con él). “Hazlo. Y si tienes miedo, hazlo con miedo” Anónimo (Brutal) Adoro los domingos de manta, lectura, amor y sofá. Pero no todos los días son domingo, ni todos los domingos me apetece sofá. Somos pura química natural! y yo... Muero por la adrenalina que conlleva un nuevo reto ( es una forma de adicción como cualquier otra)Muero por esas endorfinas que mi cuerpo genera después de hacer deporte.Muero por quien desordena mis emociones, y me recuerda que soy vulnerable.Muero por quien me acompaña en mis locuras, en mis madrugadas, en mis viajes, mis letras, mis proyectos…Muero por desafiar mi fecha de caducidad, porque soy consciente de ella. Nuestro cuerpo no es el mismo que hace veinte, treinta o cuarenta años ( ni falta que hace).Nuestra sonrisa es más experta.Nuestras miradas más selectivas.Nuestras ganas se sienten menos culpables. Muévete para crecer, para avanzar, para sentir, para no arrepentirte hoy de no haber empezado ayer. Hazle la burla a esa fecha de caducidad que se nos llevará por delante en cualquier momento, Y VIVE AHORA! “O te mueves, o caducas” es el slogan de una campaña publicitaria. Y este lunes, es la frase que encabeza la semana. HAZ que no se quede en un simple anuncio. Abandérala, hazla tuya! Está en tu mano recuperar aquel tren que dejaste ir con el amor de tu vida... no te castigues...tengo una buena noticia para ti: La vida está llena de amores de nuestra vida. Ama con intensidad cada vez que lo hagas. Permite que tu piel se quede con cada caricia que des, y asegúrate de prender tus labios en aquellas pieles que amaste, para que nos (les) abracen en momentos de soledad. Somos perecederos, así que disfrútaTE y deja que te disfruten. ​

El resultado, IMPORTA

Tus resultados, son tu mejor argumento. La forma más conveniente de presentarte como el candidato ideal, para una posición, no será todo aquello que digas que vas a hacer (que también), si no todo lo que ya conseguiste. Tus resultados avalan cualquier argumento que tengas que preparar a la hora de ponerte en valor de cara a un proceso de selección, una promoción interna, o simplemente para reforzar tu reputación en el sector en el que estés desarrollando tu carrera profesional. Por supuesto, nuestra trayectoria profesional, no sólo está construida a base de aciertos y decisiones bien tomadas (desconfía de quien te venda que solo colecciona éxitos). Cuando hablamos de resultados, también debemos de incluir esos en los que sabemos que no estuvimos a la altura, o aquella acción que podías haber ejecutado mejor. Hablar tanto de los tinos, como de los infortunios, nos hará definitivamente, creibles. Ser creíble, es el mejor elogio profesional que a un comercial puedan atribuir. Sabes cual es mi forma de ver el proceso de la venta...desde mi punto de vista no es muy diferente al proceso de la vida, y en este punto, vuelve a coincidir.Cuando conoces a una persona con la que conectas a nivel emocional, y con la que crees que podrías iniciar una relación sentimental, inconscientemente, vas a tirar de su histórico de resultados (lo sé, suena muy poco romántico, pero lo hacemos. Y este guión, no es muy diferente al que te puedes enfrentar en una entrevista de trabajo).SÍ importa cómo han sido sus relaciones anteriores y porqué motivos hubo una ruptura. SÍ importa cómo esa ruptura ha cicatrizado en la persona en cuestión. SÍ importa saber si esa persona se esforzó en que la relación funcionase. SÍ importa qué es lo que esta persona espera de una relación de pareja, y definitivamente, la respuesta a todas esas preguntas, influirán poderosamente en tu decisión de apostar por un proyecto de pareja en común con esa persona, o no. Es cierto, que en todo este análisis de resultados, hay un gran sesgo, ya que no tienes la versión de las otras partes de la ecuación, y cuando la persona te “engancha” sentimentalmente, justificarás cualquier fracaso anterior, ya que te compensa toda esa química maravillosa que nos dificulta evaluar la situación con objetividad, razocinio, y pragmatismo...Y aquí, sí estamos hablando de romanticismo. Stephen Covey Jr., estuvo durante un corto periodo de tiempo trabajando en Wall Street, y nos habla de los tres indicadores que entran en acción cuando la gente evalúa los resultados: 1. Rendimiento en el pasado: Historial, reputación y logros.2. Rendimiento actual.3. Rendimiento esperado. Te hablaba en uno de mis vídeos, del “razonamiento motivado”, esto no es más que dotar de significado tu realidad. Y es exactamente esto de lo que estamos hablando, de dotar de significado a la persona que tienes delante. Cuando empresas externas en búsqueda de talento, mapean las redes en búsqueda del mejor candidato, o cuando un inversor necesita atribuir valor a una iniciativa, estas tres dimensiones relacionadas con los resultados (rendimiento), se ponen en funcionamiento. Nuestra credibilidad pasa por estas variables pasadas y presentes, y también está determinada por el nivel de confianza que los demás depositan en nuestra capacidad de generar resultados en el futuro. Los resultados importan. Ya sea los que nos han llevado al éxito, como aquellos fracasos de los que obtuvimos un aprendizaje. Somos un poco de todas esas decisiones bien o mal tomadas ( y de aquellas que dejamos de tomar). Cuando te pregunten quien eres, piensa en tus resultados antes de contestar. Y recuerda que no hay ni buenos, ni malos resultados. Lo que cuenta, es la honestidad con la que hablas de ellos. Como decía el Dr. Jhon C. Maxwell, unas veces se gana, y otras se aprende.  

¿Lo quieres? Lo tienes

“No dejes que las cosas que quieres, te hagan olvidar las cosas que ya tienes”. ¿Conoces la sensación de vivir tan orientado a los resultados, que pasas más tiempo persiguiendo objetivos que disfrutado de los que vas consiguiendo?¿Y no te pasa eso de estar tan concentrado en aquello que crees que te hará más feliz, que te desconcentras de los momentos felices que nos abrazan diariamente en forma de una cena con amigos, un beso suave, un “te quiero, mami”, esa llamada de alguien con quien hace tiempo que no hablabas, miradas de soslayo que te roban de vez en cuando un suspiro y parte de la respiración?¿Y qué me dices de estar más pendiente de lo que tienen los demás, que de poner en valor todo lo que tú ya tienes? Desarrollar la habilidad de VALORARTE (pero valorarte de verdad, desde el convencimiento y el corazón), y apreciar aquello que YA TIENES, conlleva un beneficio incalculable. No sólo desviamos la atención de la felicidad presente, por mirar hacia aquello que creemos que nos hará más felices mañana...a veces, simplemente creemos que no nos lo merecemos, que eso de la felicidad es para otros.Te parecerá  un disparate, pero en más ocasiones de las que imaginas, no te dejas disfrutar de la vida porque tienes MIEDO.Miedo a un nuevo reto profesional.Miedo al ridículo.Miedo al qué dirán.  Miedo a no ser suficiente.Miedo a triunfar y mantener ese nivel de exigencia que conlleva el éxito (porque mantener el éxito es casi más duro que llegar hasta él).Miedo al fracaso.  Miedo a amar sin medida.Pero si vives sin gestionar esos miedos, entonces te pierdes la VIDA ( o vives la vida de otros, que es aún peor). También dejamos de saborear lo que tenemos, porque la pendiente nos hace que olvidar que no paramos de subir. Pero debemos de tener muy presente, que mientras peleamos y sudamos la camiseta para superar obstáculos y alcanzar la cima de montañas de problemas, vamos avanzando también. Creo que ya toca disfrutar del camino, es el mejor momento para hacer recuento de todas las cicatrices que la vida nos va dejando impresas en la piel, y celebrar que aún nos queda espacio para caricias infinitas, millones de besos por recibir (y millones de besos por dar).Leía no hace mucho una frase que decía: “Estamos en la edad de quedarnos con la culpa, y no con las ganas”, pues bien, no te quedes con ninguna de las dos. Sin ganas, no ganas. Y la culpa es un sentimiento que frena, que desgasta, que deja dolor, fracaso y remordimiento. La culpa se acepta, se transforma en aprendizaje, y se abandona después en algún lugar lejano, por si se le ocurre regresar a ti. La frase con la que abría este post, se la escuché a una de las personas que lidera el proyecto en el que actualmente estoy trabajando. Esta vez, la he orientado a poner en valor lo que tenemos vs lo que queremos. Pero servirá también para el próximo Post de la sección #SeVende, en el que espero encontrarme contigo de nuevo. ¿Lo quieres? lo tienes. ​

Érase una Navidad...

Érase una Navidad hace 25 años...regresaba en autocar a casa, y por la ventanilla veía nevar. Un “November Rain” de Gun´s and Roses, Depeche Mode y su “I feel you”, y el “Unplugged” de Nirvana, me acompañaban en aquellos momentos, desde un Discman que hacía saltar cualquier canción en cada bache, con pilas finitas que no llegaban al final del viaje, pero que me abrazaban a ratos, en el trayecto de 5 horas infinitas, hasta llegar de nuevo a casa por Navidad. Regresar al hogar con los míos tiene un sabor especial, entre nostalgia, alegría y felicidad. Todos los rincones de esta casa albergan recuerdos imborrables, risas y travesuras con mis hermanos, con mis primos y amigos, un sin fin de momentos mágicos, alegría de la de verdad. Una casa siempre llena de personas bonitas, siempre rodeados de música y de algo que celebrar (bueno, en mi casa se celebra todo, sea o no Navidad) 25 años después, mis Navidades me traen de nuevo al hogar, del que nunca termino de irme, al que siempre regreso dispuesta a desbordarme de cariño, de familia, del cierzo helado del Moncayo, en una Zaragoza hermosa, que sabe a toda mi vida, que sabe a felicidad.Hoy son mis hijos y sus primos los que corren, bailan, y desordenan la casa de sus abuelos, les encanta juntarse, inventarse historias, cocinar con la abuelita, y buscar la liebre que el abuelo les va escondiendo en un Belén gigante, que prepara con amor durante una semana entera, previa a la Navidad, para luego deslumbrarse con las miradas iluminadas de sus nietos, que boquiabiertos repasan cada detalle, llenos de ilusión y curiosidad. Son días en los que parece que se pare el mundo, pero tú sabes que el planeta, no dejará de girar.Se me ocurre que es un buen momento para hacer recuento de cómo ha ido el año, de qué cosas te han acariciado el alma, y qué otras cosas vas a dejar atrás. Tanto si celebras en familia estos días, como si prefieres disfrutar de un tiempo con amigos, pareja o en una deliciosa y deseada soledad... regálate algún momento tranquilo, escucha tu silencio, dedícate un buen libro, una “peli” de esas que te evaden y te hacen después soñar. Te deseo hoy y siempre, una Vida Feliz, rodeado de quien te haga sentir que puedes, de quien te suma y te acompaña sin vacilar, de quien te mira y te entiende, de quien te ame y complete. LoveU ​

Lo más valioso no se vende, se regala

¿Cuántas veces has revisado los planes tácticos del 2018, buscando el proyecto que más valor va a aportar a tu negocio durante este próximo año?Y…¿Cuántos días llevas buscando el regalo perfecto para tu hijo, tu pareja, o para algún familiar al que adoras…? Te ahorraré tiempo, y dinero. El regalo más preciado, ni se envuelve, ni se compra, ni se ve: SE SIENTE. Los intangibles con los que hacemos felices a las personas más allegadas a nosotros, no son muy diferentes a los que debemos de manejar en nuestro trabajo como comerciales.¿Te suenan términos como: compromiso, determinación, empatía, asertividad o CONFIANZA? ¡Por supuesto que te suenan! porque habitualmente, forman parte de los descriptores de cultura de las empresas para las que trabajamos...Pero esto es como cuando pagas el gimnasio, no vas, y aún así pretendes estar en forma. Es decir, que si el compromiso, la determinación, la empatía, la asertividad o la confianza, NO FORMAN PARTE DE TI, NO EXISTEN.No son meros términos que acompañan un propósito de “voy a ser”, son cualidades que deben de hablar de nosotros como personas y como profesionales. Nuestra profesión exige un profundo análisis de resultados cuantitativos, en el que balancear aquello que ha generado beneficios, eso otro que ha pasado sin pena ni gloria y que por lo tanto, deberemos de  reinventar para una segunda ocasión ( o incluso suprimir). Y también es el momento de identificar aquello que no sólo no ha generado beneficios de ningún tipo, sino que además, ha perjudicado nuestro posicionamiento en el mercado. Pero esa metodología que ejecutamos zona a zona, cuenta a cuenta, y cliente a cliente, también la debemos de trabajar a un nivel EMOCIONAL, si esto lo perdemos de vista, deshumanizamos el proceso de la venta, y reducimos absolutamente todo a una fría transacción. Identificar emociones, poner nombre a estas emociones y asignarles recursos para aprender a gestionarlas, no se consigue de un día para otro. La buena noticia es que si entrenas a conciencia, terminará por convertirse en parte de tu día a día: … conducta = repetición = hábito = disciplina = conducta = repetición = hábito …. Por dar una pincelada al respecto, ahí van algunas de las preguntas claves, a las que debes de responder con absoluta honestidad, y con la misma frecuencia, rigor y metodología, que cuando analizas las ventas en tu territorio. Algunas de estas cuestiones, van más allá de nuestra percepción, y pasarán por conversaciones que tendrás que mantener con terceras personas: - ¿Cómo me siento en mi puesto de trabajo?- ¿Cuánto valor sumo a mi equipo?- ¿Mis compañeros perciben ese valor?- ¿Soy lo suficientemente asertivo?- ¿Qué valor añadido aporto como profesional a mis clientes?- ¿Soy consciente de poner en valor mi tiempo, los proyectos en los que les involucro, mi dedicación cuando estoy con cada uno de ellos?- ¿Mis clientes lo perciben?- ¿Cuál es mi nivel de compromiso? ¿Mi equipo es consciente de este compromiso?- ¿Cuál es el grado de confianza que he conseguido generar con mis clientes?¿Y con mis compañeros?¿Y con mis superiores?¿Qué nivel de confianza estoy siendo capaz de generar con mis subordinados? Y así, podríamos repasar muchas más preguntas que darán respuestas a todas esas competencias intangibles, lideradas por una gestión de emociones que deberíamos de practicar a diario. Competencias que son más poderosas que el mejor táctico de la historia. Porque VALORES tan diferenciadores, como por ejemplo, el compromiso, y la confianza: ni se compran, ni se envuelven, ni se venden (ni se venderán).En el momento en el que tú las sientas como parte de ti, entonces, tu entorno, te (lo) disfrutará. La red de ventas que lideras, lo percibirá, tus compañeros de equipo y tus clientes lo sabrán, y esto (como diría el experto en la materia, Robert Shaw) acompañado de una “estrategia competitiva ganadora, y una excelente ejecución”, hará  girar el proceso de la venta, con fuerza, determinación y una orientación a beneficios compartidos, que sólo puede terminar en generar más y más valor (y más y más confianza). El compromiso y la confianza, son catalizadores de lazos profesionales (y personales) irrompibles. Al igual que los acuerdos que surgen de relaciones de compromiso y confianza, producen resultados espectaculares, también la DESCONFIANZA, nos devuelve resultados devastadores. La desconfianza es carísima, te hará perder clientes externos, o talento interno (pero esto lo dejo para otro post ;-) No lo olvides, el mejor regalo para tus clientes y tus seres queridos, estas Navidades, el 2018, y SIEMPRE: eres TÚ. Aquí #SeVende  

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