Érase una Navidad...

Érase una Navidad hace 25 años...regresaba en autocar a casa, y por la ventanilla veía nevar. Un “November Rain” de Gun´s and Roses, Depeche Mode y su “I feel you”, y el “Unplugged” de Nirvana, me acompañaban en aquellos momentos, desde un Discman que hacía saltar cualquier canción en cada bache, con pilas finitas que no llegaban al final del viaje, pero que me abrazaban a ratos, en el trayecto de 5 horas infinitas, hasta llegar de nuevo a casa por Navidad.

 

Regresar al hogar con los míos tiene un sabor especial, entre nostalgia, alegría y felicidad. Todos los rincones de esta casa albergan recuerdos imborrables, risas y travesuras con mis hermanos, con mis primos y amigos, un sin fin de momentos mágicos, alegría de la de verdad. Una casa siempre llena de personas bonitas, siempre rodeados de música y de algo que celebrar (bueno, en mi casa se celebra todo, sea o no Navidad)

 

25 años después, mis Navidades me traen de nuevo al hogar, del que nunca termino de irme, al que siempre regreso dispuesta a desbordarme de cariño, de familia, del cierzo helado del Moncayo, en una Zaragoza hermosa, que sabe a toda mi vida, que sabe a felicidad.

Hoy son mis hijos y sus primos los que corren, bailan, y desordenan la casa de sus abuelos, les encanta juntarse, inventarse historias, cocinar con la abuelita, y buscar la liebre que el abuelo les va escondiendo en un Belén gigante, que prepara con amor durante una semana entera, previa a la Navidad, para luego deslumbrarse con las miradas iluminadas de sus nietos, que boquiabiertos repasan cada detalle, llenos de ilusión y curiosidad.

 

Son días en los que parece que se pare el mundo, pero tú sabes que el planeta, no dejará de girar.

Se me ocurre que es un buen momento para hacer recuento de cómo ha ido el año, de qué cosas te han acariciado el alma, y qué otras cosas vas a dejar atrás.

 

Tanto si celebras en familia estos días, como si prefieres disfrutar de un tiempo con amigos, pareja o en una deliciosa y deseada soledad... regálate algún momento tranquilo, escucha tu silencio, dedícate un buen libro, una “peli” de esas que te evaden y te hacen después soñar.

 

Te deseo hoy y siempre, una Vida Feliz, rodeado de quien te haga sentir que puedes, de quien te suma y te acompaña sin vacilar, de quien te mira y te entiende, de quien te ame y complete.

 

LoveU

 

Inés Torremocha - Érase una Navidad...

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