El resultado, IMPORTA

Tus resultados, son tu mejor argumento.

 

La forma más conveniente de presentarte como el candidato ideal, para una posición, no será todo aquello que digas que vas a hacer (que también), si no todo lo que ya conseguiste.

 

Tus resultados avalan cualquier argumento que tengas que preparar a la hora de ponerte en valor de cara a un proceso de selección, una promoción interna, o simplemente para reforzar tu reputación en el sector en el que estés desarrollando tu carrera profesional.

 

Por supuesto, nuestra trayectoria profesional, no sólo está construida a base de aciertos y decisiones bien tomadas (desconfía de quien te venda que solo colecciona éxitos). Cuando hablamos de resultados, también debemos de incluir esos en los que sabemos que no estuvimos a la altura, o aquella acción que podías haber ejecutado mejor. Hablar tanto de los tinos, como de los infortunios, nos hará definitivamente, creibles.

 

Ser creíble, es el mejor elogio profesional que a un comercial puedan atribuir.

 

Sabes cual es mi forma de ver el proceso de la venta...desde mi punto de vista no es muy diferente al proceso de la vida, y en este punto, vuelve a coincidir.

Cuando conoces a una persona con la que conectas a nivel emocional, y con la que crees que podrías iniciar una relación sentimental, inconscientemente, vas a tirar de su histórico de resultados (lo sé, suena muy poco romántico, pero lo hacemos. Y este guión, no es muy diferente al que te puedes enfrentar en una entrevista de trabajo).

SÍ importa cómo han sido sus relaciones anteriores y porqué motivos hubo una ruptura. SÍ importa cómo esa ruptura ha cicatrizado en la persona en cuestión. SÍ importa saber si esa persona se esforzó en que la relación funcionase. SÍ importa qué es lo que esta persona espera de una relación de pareja, y definitivamente, la respuesta a todas esas preguntas, influirán poderosamente en tu decisión de apostar por un proyecto de pareja en común con esa persona, o no. Es cierto, que en todo este análisis de resultados, hay un gran sesgo, ya que no tienes la versión de las otras partes de la ecuación, y cuando la persona te “engancha” sentimentalmente, justificarás cualquier fracaso anterior, ya que te compensa toda esa química maravillosa que nos dificulta evaluar la situación con objetividad, razocinio, y pragmatismo...Y aquí, sí estamos hablando de romanticismo.

 

Stephen Covey Jr., estuvo durante un corto periodo de tiempo trabajando en Wall Street, y nos habla de los tres indicadores que entran en acción cuando la gente evalúa los resultados:

 

1. Rendimiento en el pasado: Historial, reputación y logros.

2. Rendimiento actual.

3. Rendimiento esperado.

 

Te hablaba en uno de mis vídeos, del “razonamiento motivado”, esto no es más que dotar de significado tu realidad. Y es exactamente esto de lo que estamos hablando, de dotar de significado a la persona que tienes delante.

 

Cuando empresas externas en búsqueda de talento, mapean las redes en búsqueda del mejor candidato, o cuando un inversor necesita atribuir valor a una iniciativa, estas tres dimensiones relacionadas con los resultados (rendimiento), se ponen en funcionamiento.

 

Nuestra credibilidad pasa por estas variables pasadas y presentes, y también está determinada por el nivel de confianza que los demás depositan en nuestra capacidad de generar resultados en el futuro.

 

Los resultados importan. Ya sea los que nos han llevado al éxito, como aquellos fracasos de los que obtuvimos un aprendizaje. Somos un poco de todas esas decisiones bien o mal tomadas ( y de aquellas que dejamos de tomar).

 

Cuando te pregunten quien eres, piensa en tus resultados antes de contestar. Y recuerda que no hay ni buenos, ni malos resultados. Lo que cuenta, es la honestidad con la que hablas de ellos.

 

Como decía el Dr. Jhon C. Maxwell, unas veces se gana, y otras se aprende.

 

 

Inés Torremocha - El resultado, IMPORTA

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